viernes, 28 de noviembre de 2014

Act.17 Historiadores Eduardo Peñuñuri Terán.

Eduardo Peñúñuri Terán. Expediente: 9210025. Actividad 17. Historiadores. Entrevista a Eduardo Matos Moctezuma. “Paradojas del aztequismo”.  27 de noviembre 2014.

El historiador entrevistado Eduardo Matos Moctezuma en sus “Paradojas del aztequismo”, nos comenta una serie de opiniones muy interesantes sobre la conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés en 1521. En ella hace una reconstrucción de la Historia de México a través de los vestigios y ruinas arqueológicos encontrados a unos metros del zócalo de la Ciudad de México, donde en 1978 se encontró la piedra Coyolxauhuqui, enseguida de la Catedral. El descubrimiento proporcionó identidad al pueblo mexicano y el lugar del nacimiento de México, “El ombligo del mundo”.
Matos Moctezuma es un científico acostumbrado al equilibrio, como él dice, es todo menos aztequista. Nos habla sobre el tlatoani Moctezuma, comenta cómo se encontraban tanto España como América antes de la conquista, del sistema tributario que existía en Mesoamérica por parte del pueblo azteca. Explica que Cortés y sus no más de mil hombres no pudieron por sí solos llevar a cabo la conquista de Tenochtitlán sin la ayuda de los miles y miles de indígenas de otros pueblos inconformes con el sistema tributario impuesto por los aztecas.
Por otro lado comenta la falta de una nación por parte del pueblo mesoamericano, es decir, de la falta de unidad de los pueblos que conformaban Mesoamérica. Matos hecha por tierra la idea que se tiene o tenía que a Cortés lo creían Quetzalcóatl y por eso les resultó más fácil la conquista.
Un dato interesante de su entrevista es lo que piensa de la forma en que se llevó a cabo la guerra entre estas dos culturas, por un lado, los españoles peleaban para matar, por el otro, los aztecas peleaban para capturar a sus enemigos que después serían sacrificados, por lo tanto había un concepto bastante diferente con relación a hacer la guerra. A parte que no se podía comparar los arcabuces de los españoles con las flechas y piedras de los mexicas.
Nos comenta que los mexicas no eran ajenos al concepto de individuo como se piensa, al igual que los españoles, ellos creían en una salvación individual después de la muerte. Por otra parte, Eduardo Matos ve al tlatoani Moctezuma como un sacerdote conocedor de su religión, familiarizado con los mitos, las creencias y que teme a la caída de su imperio. Hay muchas cosas que se dicen y dijeron que no son ciertas sobre la conquista de México, pero lo que sí hace referencia es al cometa que se vio durante esa época, el cual está documentado en los códices y que anunciaba tanto para los aztecas como para los españoles, un mal augurio.
Moctezuma ya tenía conocimiento previo de gentes extrañas que merodeaba las costas de su reino antes de la llegada de Cortés y que presagiaban su posible caída. Después recibiría a los españoles y los llenaría de regalos y atenciones, pero jamás aprovecharía para acabar con ellos. Nos dice que Cortés fue un hombre muy inteligente que sabía aprovechar las debilidades de sus enemigos; nos cuenta detalles explícitos de la batalla de Tenochtitlán y su posterior destrucción; de cómo construyeron por encima de la ciudad azteca la nueva capital española.
Otro dato interesante es la opinión que tiene sobre la Malinche, cómo pasó de ser símbolo de la traición a un símbolo feminista, las traducciones triangulares que se hacían y como se distorsionaban estas comunicaciones. Cómo los indígenas se las ingeniaban para esconder sus dioses dentro de las construcciones de las iglesias y edificios españoles, así como el descubrimiento en épocas posteriores de importantes símbolos aztecas como Tlaltecuhtli, señor o señora de la tierra.
Lo interesante es como en poblaciones rurales de la actualidad, los antropólogos encuentran vestigios de esa tradición ancestral de engañar a los españoles escondiendo o introduciendo parte de su cultura en las costumbres ibéricas. Narra la conquista espiritual que le siguió a la militar, de cómo se ha recuperado una gran cantidad de información sobre la cultura prehispánica gracias a la idea de los frailes españoles de conocer la cultura indígena para no ser engañados por sus costumbres.
            La preservación de muchos monumentos del pasado se dará hasta el siglo XVIII con el descubrimiento en la Plaza Mayor de México de Coatlicue (calendario Azteca). Después hace un pequeño balance de la conquista tomando en cuenta todas las nuevas investigaciones que se han hecho sobre ella. Lo que los aztecas no habían podido lograr cuando fueron un Imperio, lo harían después en el México moderno. Lo azteca se convertiría en el símbolo de unión para muchos de los acontecimientos que vendrían a continuación en nuestra historia.
En México los historiadores cuentan con un gran cúmulo de información y material para realizar excelentes investigaciones históricas, contamos con muchos vestigios arqueológicos que hacen de nuestro país un verdadero “paraíso” de historiadores y antropólogos. Lo que debemos hacer es aprovecharlos y lograr que nuestra Historia no se convierta como ya es una costumbre en una Historia de estado, sino una historia verdadera, contada con todas sus fuentes fidedignas.
En el país contamos con muchos y excelentes historiadores, profesionales muy comprometidos con la sociedad y con su historia, pero también existen otros que les interesan más los reflectores de los medios de comunicación y las ventajas económicas y sociales de alinearse a las políticas gubernamentales que la verdad misma. Vivimos hoy una época de aperturas ideológicas, políticas y sociales, ya no son los tiempos en los que el gobierno decidía quien sí y quien no sería un “héroe histórico”.

Pienso que se tendría que mejorar la práctica de la investigación Histórica en nuestro país, que los investigadores cada vez más salgan a recorrer el  lugar de los hechos, que busquen adecuadamente entre los vestigios y se aferren a las fuentes que les permitan llevar con éxito su objetivo final y que este sea siempre el de informar con la verdad. A veces es muy fácil desde la comodidad que representan las oficinas oficiales acondicionadas, dictar de “un plumazo” lo que entra o no dentro de la Historia de México, ejemplo de ello son nuestros libros de texto escolares.

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