Eduardo
Peñúñuri Terán. Expediente: 9210025. Actividad 17. Historiadores.
Entrevista a Eduardo Matos Moctezuma. “Paradojas del aztequismo”. 27 de noviembre 2014.
El
historiador entrevistado Eduardo Matos Moctezuma en sus “Paradojas del
aztequismo”, nos comenta una serie de opiniones muy interesantes sobre la
conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés en 1521. En ella hace una
reconstrucción de la Historia de México a través de los vestigios y ruinas
arqueológicos encontrados a unos metros del zócalo de la Ciudad de México,
donde en 1978 se encontró la piedra Coyolxauhuqui, enseguida de la Catedral. El
descubrimiento proporcionó identidad al pueblo mexicano y el lugar del
nacimiento de México, “El ombligo del mundo”.
Matos
Moctezuma es un científico acostumbrado al equilibrio, como él dice, es todo
menos aztequista. Nos habla sobre el tlatoani Moctezuma, comenta cómo se
encontraban tanto España como América antes de la conquista, del sistema
tributario que existía en Mesoamérica por parte del pueblo azteca. Explica que
Cortés y sus no más de mil hombres no pudieron por sí solos llevar a cabo la
conquista de Tenochtitlán sin la ayuda de los miles y miles de indígenas de
otros pueblos inconformes con el sistema tributario impuesto por los aztecas.
Por
otro lado comenta la falta de una nación por parte del pueblo mesoamericano, es
decir, de la falta de unidad de los pueblos que conformaban Mesoamérica. Matos
hecha por tierra la idea que se tiene o tenía que a Cortés lo creían
Quetzalcóatl y por eso les resultó más fácil la conquista.
Un
dato interesante de su entrevista es lo que piensa de la forma en que se llevó
a cabo la guerra entre estas dos culturas, por un lado, los españoles peleaban
para matar, por el otro, los aztecas peleaban para capturar a sus enemigos que
después serían sacrificados, por lo tanto había un concepto bastante diferente
con relación a hacer la guerra. A parte que no se podía comparar los arcabuces
de los españoles con las flechas y piedras de los mexicas.
Nos
comenta que los mexicas no eran ajenos al concepto de individuo como se piensa,
al igual que los españoles, ellos creían en una salvación individual después de
la muerte. Por otra parte, Eduardo Matos ve al tlatoani Moctezuma como un
sacerdote conocedor de su religión, familiarizado con los mitos, las creencias
y que teme a la caída de su imperio. Hay muchas cosas que se dicen y dijeron
que no son ciertas sobre la conquista de México, pero lo que sí hace referencia
es al cometa que se vio durante esa época, el cual está documentado en los
códices y que anunciaba tanto para los aztecas como para los españoles, un mal
augurio.
Moctezuma
ya tenía conocimiento previo de gentes extrañas que merodeaba las costas de su
reino antes de la llegada de Cortés y que presagiaban su posible caída. Después
recibiría a los españoles y los llenaría de regalos y atenciones, pero jamás
aprovecharía para acabar con ellos. Nos dice que Cortés fue un hombre muy
inteligente que sabía aprovechar las debilidades de sus enemigos; nos cuenta
detalles explícitos de la batalla de Tenochtitlán y su posterior destrucción; de
cómo construyeron por encima de la ciudad azteca la nueva capital española.
Otro
dato interesante es la opinión que tiene sobre la Malinche, cómo pasó de ser
símbolo de la traición a un símbolo feminista, las traducciones triangulares
que se hacían y como se distorsionaban estas comunicaciones. Cómo los indígenas
se las ingeniaban para esconder sus dioses dentro de las construcciones de las iglesias
y edificios españoles, así como el descubrimiento en épocas posteriores de
importantes símbolos aztecas como Tlaltecuhtli, señor o señora de la tierra.
Lo
interesante es como en poblaciones rurales de la actualidad, los antropólogos
encuentran vestigios de esa tradición ancestral de engañar a los españoles
escondiendo o introduciendo parte de su cultura en las costumbres ibéricas.
Narra la conquista espiritual que le siguió a la militar, de cómo se ha
recuperado una gran cantidad de información sobre la cultura prehispánica
gracias a la idea de los frailes españoles de conocer la cultura indígena para
no ser engañados por sus costumbres.
La preservación de muchos monumentos
del pasado se dará hasta el siglo XVIII con el descubrimiento en la Plaza Mayor
de México de Coatlicue (calendario Azteca). Después hace un pequeño balance de
la conquista tomando en cuenta todas las nuevas investigaciones que se han
hecho sobre ella. Lo que los aztecas no habían podido lograr cuando fueron un
Imperio, lo harían después en el México moderno. Lo azteca se convertiría en el
símbolo de unión para muchos de los acontecimientos que vendrían a continuación
en nuestra historia.
En
México los historiadores cuentan con un gran cúmulo de información y material
para realizar excelentes investigaciones históricas, contamos con muchos
vestigios arqueológicos que hacen de nuestro país un verdadero “paraíso” de
historiadores y antropólogos. Lo que debemos hacer es aprovecharlos y lograr
que nuestra Historia no se convierta como ya es una costumbre en una Historia
de estado, sino una historia verdadera, contada con todas sus fuentes
fidedignas.
En
el país contamos con muchos y excelentes historiadores, profesionales muy
comprometidos con la sociedad y con su historia, pero también existen otros que
les interesan más los reflectores de los medios de comunicación y las ventajas
económicas y sociales de alinearse a las políticas gubernamentales que la
verdad misma. Vivimos hoy una época de aperturas ideológicas, políticas y
sociales, ya no son los tiempos en los que el gobierno decidía quien sí y quien
no sería un “héroe histórico”.
Pienso
que se tendría que mejorar la práctica de la investigación Histórica en nuestro
país, que los investigadores cada vez más salgan a recorrer el lugar de los hechos, que busquen adecuadamente
entre los vestigios y se aferren a las fuentes que les permitan llevar con
éxito su objetivo final y que este sea siempre el de informar con la verdad. A
veces es muy fácil desde la comodidad que representan las oficinas oficiales
acondicionadas, dictar de “un plumazo” lo que entra o no dentro de la Historia
de México, ejemplo de ello son nuestros libros de texto escolares.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario